Una mano tendida por las reclusas de Colombia: Plan piloto humanitario

La compasión cristiana empieza por ayudar incluso a las personas que han cometido graves faltas en la vida, circunstancias inesperadas que cambian el rumbo de la vida en un instante, de cuyos  actos o decisiones no tenemos ninguna autoridad para juzgar.

Aún cuando su desgracia puede ser consecuencia de sus actos, es un deber humanitario tender una mano amiga para darles una segunda oportunidad, para creer en la sociedad, en la vida y en que aún pueden ser productivas a pesar de su encierro.

Una mano tendida por las Internas de Colombia.
Una mano tendida por las Internas de Colombia

Muchos hombres y mujeres han sido confinados por años y por diferentes delitos en centros de reclusión en Colombia y en el mundo, alejados de sus familias, de sus hijos, de sus sueños, de sus tierras, viendo el paso del tiempo en forma lenta e implacable, en precarias condiciones de vida, abandonados a su suerte, sin recibir apoyo moral o psicológico, o recibir realmente una formación que les permita una restauración integral, que les ayude a ser productivos.

Pero como un aporte e inicio a un gran sueño, un Grupo de Mujeres unidas por la convicción de la construcción de un mundo mejor, conscientes de la gran necesidad que hay en las cárceles, mujeres conocedoras del enorme potencial que hay en sus manos para ayudar y abrir el camino a mejores oportunidades.

Aún por encima del encierro y el abandono, mujeres que se reconocen como portadoras de vida y de esperanza en un mundo insensible y carente de humanidad, se encuentran llevando a cabo en el centro de reclusión para mujeres La Magdalena de Popayán, actividades que tienen como objetivo a corto plazo, el  contribuir a la restauración física, emocional y moral de las mujeres del centro de reclusión, incluyendo a sus familias.

Pero también a mediano y largo plazo poder diseñar y aplicar estrategias para fomentar la formación académica, artística,  o técnica de las internas, como una fuente de generación de ingresos para su auto sostenimiento y el de sus familias.

Se pretende a través de un proceso de acompañamiento integral,  articular a sus familias para contribuir a minimizar el impacto de tener un integrante de la familia privado de la libertad. Mejorar el acceso a una asistencia jurídica eficiente y oportuna.

Nuestro anhelo  es expandir este plan a otras cárceles tanto de hombres como de mujeres del país, para tenderles una mano en sus momentos de desgracia.

Pero nuestros primeros pasos están encaminados a atender sus necesidades más básicas, de ahí que estamos realizando una campaña para recolectar implementos de aseo, ropa para su uso y el de sus hijos, donaciones de regalos para darles una sorpresa y demostrar nuestro cariño.

Si quieres unirte a esta iniciativa, te estamos esperando con los brazos abiertos, hay muchas formas de ayudar a estas mujeres vulnerables, cada grano de arena que entre todos podamos poner, es una oportunidad de vida para tantas mujeres, una mano tendida para decirles que la fe y la esperanza no están perdidas, que pueden resurgir de sus errores, ayudar a sus familias, y poder volver a ser personas útiles y valiosas para la sociedad.

Esperamos tu apoyo, nos puedes contactar en el siguiente correo electrónico: alexandraramireznavia@gmail.com

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